El Hotel Finca Es Castell está construido sobre una casa señorial del siglo XI, que ha pertenecido a la misma familia desde el siglo XV. Entrando en Es Castell, el visitante enseguida se adentra en un viaje al pasado, en el que los gruesos muros guardan secretos de las antiguas generaciones.

Puede pasear por el patio empedrado, con su pozo medieval, y detenerse a admirar el molino de aceite o almazara, o bien recorrer los jardines que conducen a la piscina, cuajados de deslumbrantes bungavillas, la terraza al fresco, donde con toda seguridad deseará cenar, o la terraza cubierta, donde podrá apreciar la espectacular vista, disfrutando una copa de vino.

O, si prefiere un lugar tranquilo donde sentarse o leer, encontrará un lugar apartado esperándole en el salón adyacente al comedor formal, donde podrá relajarse junto al fuego.